Si no fuera por esa carita, sería mucho más dura la entrada. Se llama Naroa y solo tiene 13 meses. En su tripita una gran cicatriz a modo de cinturón la rodea casi por completo, señales que recuerdan que la lucha no ha terminado y que por supuesto la batalla no esta para nada perdida. Enfrente hay dos grandes luchadoras.
Lide se ha puesto muy contenta en cuanto la ha visto, ellas no entienden de enfermedad, solo saben jugar los miércoles.
La analítica de control esta Normal (bendita normalidad), así que nos ponen la cuarta dosis de vinblastina, y a casita. Ya solo quedan dos para repetir las pruebas y ver como ha funcionado todo.
Comienza de nuevo una época de incertidumbre.







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