Ayer regresamos de Salou, y hoy vuelta a la realidad. Ha sido una semana, pero me ha valido como si fuera un mes. Lo malo es que la realidad es tan cruda que enseguida te hace poner los pies en el suelo. Hoy he vuelto a dormir mal, nerviosa, muy nerviosa.
Como cada miércoles, hospital, analítica, tratamiento y ..., y ahora a esperar. Esperar 15 angustiosos días que serán los que tengamos que esperar, según nos han dicho Uriz y Aiora esta mañana. La semana que viene repetiremos el escaner, y dentro de dos miércoles nos dirán el resultado. Solo cabe un resultado: que haya respuesta positiva, no puedo esperar otro resultado, me hace daño solo el pensarlo, pero soy consciente de que la posibilidad está ahí.
Esta foto la hice ayer justo antes de montar en el coche de regreso de nuestra escapada a Salou. Durante toda la semana hemos estado pendientes de este pajarillo y de cómo entraba y salía de la lámpara exterior del bungalow para dar calor a sus futuros polluelos. Ahora solo me queda hacer lo mismo, darle todo el calor del mundo que pueda a mi polluela y disfrutar de ella cada minuto sin pensar nada más.







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